Hoy en día se
exige muchísimo al toro de lidia. Además de bravura un toro debe tener
cualidades como nobleza, clase, raza, duración, movilidad, fijeza y humillación
para ser considerado como, al menos, un toro bueno. Para criar un toro con
tantas virtudes la selección es indispensable para los ganaderos, pero también
hay otros factores que juegan un papel definitivo en el comportamiento de un
toro que son el manejo, la alimentación y la sanidad. Por lo tanto, los
ganaderos de lidia cuidan sus reses con mucho mimo desde que nacen hasta que
van a la plaza y aprovechan de todo lo que tienen a su disposición para
asegurar el bienestar de sus animales. En el campo bravo hacen todo lo posible
para asegurar que los toros llegan en perfectas condiciones a la plaza. Una
práctica que ha ganado en popularidad a lo largo de los últimos años es
ejercitar el ganado antes de que vaya a la plaza.
Para ejercitar
los toros en las ganaderías se usa el taurodromo o corredero que es simplemente
una pista de varios kilómetros cubierta en arena o tierra seca muy parecida a
la de un hipódromo. La pista debe tener la anchura para que la manada corre
junta con los vaqueros que van de caballo, pero tampoco debe permitir que los
animales se dispersan demasiado ya que esto dificultaría la operación. Se
acredita al célebre ganadero Juan Pedro Domecq con la invención del taurodromo que hoy en día se ha convertido en una práctica convencional usado en la gran
mayoría de las fincas que crían ganando bravo debido a que tiene un resultado muy positivo en la lidia del toro. La gran mayoría de
ganaderos que han adoptado esta práctica corren los toros unos meses antes de su lidia,
pero también hay otros que ejercitan todos los machos con más de tres o cuatro
años.
Según los
ganaderos que hacen correr sus animales y gran parte de los profesionales
taurinos el beneficio más importante de ejercitar el toro de lidia es que da más
`fondo físico` al animal. Esto hace que aguanta con mas facilidad los castigos
de la lidia y mantiene la misma condición desde que sale de toriles hasta que
muere, sin venirse abajo o perder fuerza. Gracias a este fondo físico el toro
moderno posibilita una faena más larga que es lo que exige el público en la
actualidad, facilitando asi que el torero se expresa artísticamente. Muchos
consideran que es este ejercicio antes de la lidia lo que hace posible la lidia
moderna y permite que se pone tanto énfasis en la faena de muleta que se ha
convertido en la parte más importante de la lidia. La fuerza adquirida por el
toro que ha corrido en la dehesa se manifiesta principalmente como resistencia que luego se
traduce en duración en el momento de la lidia, pero muchos también afirman
que el toro desarrolla más musculatura después de correr.
Pero
sorprendentemente los beneficios de correr el ganado bravo transcienden más allá
de su lidia. Muchos ganaderos aseguran que notan cambios en el comportamiento
de sus toros en el campo que facilitan su manejo y su cuidado. En algunas
fincas es costumbre pasar los toros por la zona de corrales mientras que
corren, luego, cuando llega el momento de embarcarlos o meterlos en los
corrales para algún tratamiento, la operación se realiza con más facilidad
porque el toro ya conoce esta zona y entra en ella sin hesitación. Además de
conocer otras partes de la finca el toro se familiariza con los vaqueros
mientras que corre haciendo más fácil el manejo de las reses que están
acostumbrados a que el personal de la ganadería les acerca.
Las peleas del
toro en el campo son un problema muy importante en muchas ganaderías por el
número de toros que se quedan lesionados antes de ir a la plaza. Resulta que
correr los toros también ayuda a solucionar este problema. En las fincas donde
se corre el ganado los criadores aseguran que el toro tiene menos ganas de
pelear cuando ha corrido y se hermanan. Cuando los animales no están pegándose
entre ellos disminuye el número de toros que se lesionan y por lo tanto se
quedan inútiles para la lidia. En muchas ganaderías se aprovecha del ejercicio
para evitar el número de reses que se hieren o incluso mueren a consecuencia de
peleas.
Sin embargo, no
todos están de acuerdo con esta práctica. Un aspecto muy importante en la cria
del ganado bravo es que se trata de un proceso muy natural y muy orgánico; quiero
decir con eso que un toro de lidia, pese a ser un animal domesticado, debe
vivir de la forma más salvaje y natural posible con la menor intervención humana
posible. Esto es un elemento fundamental en la tauromaquia porque el toro de
lidia debe parecer más como un animal salvaje que un animal domesticado y
muchos creen que el excesivo manejo del toro en el campo está causando que el
toro moderno se ha vuelto más domesticado y, por lo tanto, se ha convertido en
un animal más previsible. Siguen siendo muchos los que opinan que el toro bravo
debe tener poco contacto con el ser humano cuando está en el campo y prácticas
como enfundar las astas de los toros o correrlos quitan dignidad al animal y
prestigio a la fiesta ya que no tienen esta filosofía.
Todos los que están
en contra del excesivo manejo del ganado bravo creen que el desarrollo natural
del toro de lidia es mejor. Un toro también puede desarrollar fuerza y
resistencia peleando con otros toros y paseando por la dehesa. Por eso,
actividades como correr los toros no son necesarios y lo único que hacen es
domesticar los toros bravos, convirtiéndolos en animales previsibles y con
menos casta. Algunos ganaderos, para mantener esta filosofía pero sin quedarse atrás, procuran hacer que los toros se muevan todo lo que puedan en sus cerrados alejando
la comida y el agua para hacer que los toros suban y bajan montanas a diario y
se ejercitan de una manera mas natural. En algunas ganaderías este método también
ha tenido resultados positivos, sobre todo para aquellos que crian un encaste
menos noble que es más difícil de manejar en la dehesa.
Otra observación personal
que comparto con algunos profesionales es que correr los toros en el campo no
da más fuerza a los animales, simplemente les da resistencia. Esto se está
quedando muy claro en la actualidad cuando existen muchas ganaderías en las que
los animales acusan mucho de la falta de fuerza. Son toros resistentes que
mantienen la misma condición a lo largo de la lidia pero tienen muy poca fuerza
y no dan buena pelea en varas ni permiten que los toreros les exigen. Es un
toro muy popular en la actualidad que puede servir al torero pero que es muy
aburrido para el público ya que marca su condición de salida, es muy previsible
y el animal falta la chispa y transmisión que emocionan al espectador. Si estos
animales no se hubieron ejercitado en el campo no tendrían la capacidad para
aguantar la lidia entera, pues este ejercicio les de resistencia, pero de
fuerza nada.
De igual si uno está
a favor o en contra, parece que la práctica de correr los toros en el campo está
formando parte de la evolución de la tauromaquia y la lidia. En estos momentos
tiene el apoyo y la aceptación de la gran mayoría de profesionales en el mundo
del toro y como ya he indicado antes es muy probable que la lidia actual no sería
lo mismo si los ganaderos no hubieron adoptado la técnica. Naturalmente no se
puede perder la integridad del espectáculo ni la integridad del toro bravo que
es el eje de la corrida, pero tampoco nos hace ningún favor
evitar o negar nuestra propia evolución. El toro que corre en el campo solo
tiene contacto con el vaquero montado a caballo, como ha sido toda la vida. No
creo que el hecho de haber corrido en el campo afecta en absoluto el
comportamiento de la res en la plaza, el efecto parece ser físico. No obstante,
este tema, como todos, debe estar siempre abierto al debate y la modificación.
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